Mi problema es que necesito cariño.
Lo atroz es que nunca es suficiente. Siempre necesito más.
Pero no sé pedir amor ni tampoco buscarlo.
He dado un paso, y busco compañía; pero en realidad lo que quiero siempre es amor y cariño.
Quizá por eso soy quisquillosa con la compañía que acepto y con la compañía que busco; porque en el fondo, disfrazadamente, la compañía es amor y cariño.
Y ahora, luego de haber vomitado estas palabras, me siento completamente en pelotas frente a mí misma, asumiendo en plenitud mi mamonería y fragilidad.

1 comentarios:
El amor y, por ende, la compañía llegan sin que uno los busque. Tal vez, mañana o pasado, a la vuelta de una esquina sientas que el corazón te dá un vuelco. Abrazos.
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