domingo, enero 01, 2012

Ay la vida...

Muchas veces me imaginé viviendo sola... lo quise.
Estoy en esta situación porque yo lo quise así.
Claramente en ese momento no tenía ni idea de lo que ello significaría.
No sabía que vivir sola es más que lidiar con un montón de responsabilidades. Vivir sola es tener que lidiar con uno mismo.
Y es curioso que durante un año, mi primer año viviendo sola, no lidié conmigo misma. Lidié con la enajenación, con la independencia, con "situaciones", pero no lidié conmigo. Vine a encontrarme con esta mujer que soy yo recién en marzo... o de marzo en adelante, hasta hoy.
En este tiempo descubrí que no es fácil lidiar conmigo; que me evito, que me deprimo con facilidad, que me falta compañía, que la vida a veces me pesa, y un largo etcétera de características.
De características que me caracterizan... De patrones que siempre he seguido, pero que no se notaban.
Lo peor es que ahora otros las notan, con más facilidad que yo misma. Y es doloroso sentirse tan expuesta; al punto de que los demás pueden ver quién soy a primera vista.
Suelo usar capas para protegerme, pero parece que se han ido desvaneciendo, resquebrajando. Y quedo así, con el corazón a la vista, con el nudo en la garganta, con las lágrimas a punto de caer.
¿Necesitaré rearmar el caparazón?
Pareciera que sí... Es peligroso ser tan transparente.
Pero también tengo que fortalecerme, que tanta fragilidad tiene un motivo y no será suficiente cubrirla con un manto.
El problema es que no sé cómo hacerlo. El problema es que no encuentro soluciones, sólo descubro mis debilidades y mis miedos.
Espero iluminarme y hallar el camino... mientras antes, mejor.

1 comentario:

fgiucich dijo...

Estás recorriendo el camino que muchos lo hicimos y es una experiencia que, de pronto, puede parecer una locura, pero también es una luz que nos ayuda a crecer. Año nuevo, vida nueva. Abrazos y felicidades.